El nuevo Megaupload y la escalera de Penrose

El nuevo Megaupload y la escalera de Penrose

La conocida escalera de Penrose es la representaci?n imposible, mediante una ilusi?n ?ptica, de cuatro tramos de escalera que simulan una subida o bajada perpetua al recorrerlos en uno u otro sentido. Y eso es, precisamente, lo que el lobby del copyright parece hacer con respecto a la difusi?n en la red de obras sometidas a derechos de autor: recorrer constantemente la escalera de Penrose, creyendo que suben o bajan seg?n el momento, pero en realidad sin moverse del sitio, sin avanzar lo m?s m?nimo.

Comenta Wired la novedad de la nueva versi?n de Megaupload, denominada ahora simplemente Mega: ser? un repositorio en la red en la que los archivos, antes de ser subidos, ser?n cifrados de manera segura con AES, de manera que Mega no tendr? posibilidad alguna de saber lo que contienen. La clave del cifrado quedar? en manos del usuario, y ser? su responsabilidad utilizarla para s? o bien compartirla con quien estimen oportuno, incluidas posibles aplicaciones que puedan trabajen sobre el repositorio para ofrecer funcionalidades espec?ficas. Si un propietario de los derechos de autor de una obra encuentra el fichero correspondiente a la misma, obtiene las claves de acceso al mismo y verifica que se trata efectivamente de su obra, podr? solicitar su retirada, retirada que ser? llevada a cabo con prontitud “como ya se hac?a antes”. Salvo tal vez por un peque?o detalle: Mega no implementar? rutinas de deduplicaci?n en sus servidores, lo que significa que una persona podr?a subir tantas veces como quiera un mismo archivo, cada uno con su correspondiente cifrado y clave, y ser?an precisas tantas peticiones de retirada como copias existan para lograr eliminarlo – adem?s de las que probablemente volver?an a subirse de forma inmediata. Una atomizaci?n del problema que puede llegar a suponer una verdadera pesadilla para la industria.

Una inteligente manera completamente dise?ada en torno a la idea de eludir toda responsabilidad y de crear un limbo legal de muy dif?cil – o imposible – soluci?n: lo que pueda ocurrir con los archivos ubicados en el repositorio online ser? una responsabilidad exclusiva de sus usuarios, a los que Mega adem?s no podr? “entregar” en caso de requerimiento judicial por carecer de la correspondiente clave. La ?nica posibilidad, seg?n los asesores legales de Mega, de detener un servicio as? ser?a declarar ilegal el cifrado de archivos, lo que excede con mucho toda noci?n de sentido com?n y vulnera adem?s el derecho fundamental a la privacidad.

Por otro lado, siguiendo el anuncio que a principios de esta misma semana public? The Pirate Bay, los servidores se trasladar?n a la nube y se radicar?n en diferentes pa?ses, de manera que puedan funcionar de manera independiente con garant?a de redundancia y continuar ofreciendo el servicio en caso de que alguno de los pa?ses decida plantear alg?n tipo de amenaza legal.

Son las cosas que tiene manipular la ley para forzar un resultado que te favorece. El gobierno norteamericano hizo las cosas mal, se salt? todo tipo de procedimientos v?lidos para detener a Kim Dotcom, y ahora, al cabo de no mucho tiempo, se encuentra con que Kim Dotcom est? libre, no pueden lograr su extradici?n, es infinitamente m?s popular, tiene de nuevo su dinero, m?s apoyo y gran parte de sus posesiones, y est? volviendo a edificar su imperio. Pero ahora, adem?s, enfadad?simo y con ganas de provocar y de demostrar cosas. La industria de los contenidos y el gobierno norteamericano se han buscado un muy mal enemigo.



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